Davos 2026: reforzando argumentos a favor de los activos inmobiliarios europeos y las acciones estratégicas.
27 de enero de 2026
Conclusiones clave
- Los debates de los líderes mundiales en Davos pusieron de manifiesto un amplio reconocimiento de que la fuerza y el poder duro se están convirtiendo en elementos esenciales en el entorno global actual
- En lo que respecta a la renta variable europea, este contexto respalda nuestra opinión de que los «activos duros» pueden atraer una prima de mercado.
- Creemos que las áreas en las que Europa ejerce actualmente un liderazgo genuino son la industria, los semiconductores y otros activos materiales.
Creemos que el Foro Económico Mundial de 2026 en Davos respaldó de forma clara nuestra tesis de que el poder duro y el aprovechamiento de los activos materiales son cada vez más críticos en la nueva realidad geopolítica. En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y coacción económica, los líderes mundiales enfatizaron de manera consistente la necesidad de reforzar la autonomía estratégica, la fortaleza industrial y la seguridad del suministro. Para los mercados bursátiles europeos, este discurso es clave: refuerza el potencial de revalorización estructural de los sectores con gran peso en activos materiales y las industrias estratégicas, en particular el sector aeroespacial y de defensa, infraestructuras energéticas, bienes de capital industriales y tecnologías críticas (es decir, aquellas esenciales para la seguridad, la fortaleza económica o las cadenas de suministro industriales, como los equipos de fabricación de chips, la tecnología de redes eléctricas y la automatización industrial), donde creemos que Europa sigue siendo muy competitiva a escala mundial.
Merz y Macron: volver a anclar a Europa en el poder duro y la industria
El canciller alemán Friedrich Merz fue explícito en su diagnóstico, advirtiendo que el mundo avanza de forma decisiva hacia una era de «política de grandes potencias» en la que «la fuerza, la presión y el poder» vuelven a situarse en el centro. En nuestra opinión, su llamamiento a que Europa refuerce su competitividad, reconstruya capacidades de defensa y reduzca dependencias externas, respalda directamente nuestra tesis de inversión; empresas líderes europeas del sector aeroespacial y de defensa, la electrónica de defensa y los proveedores industriales que participan en programas soberanos de rearme y seguridad.
El presidente francés, Emmanuel Macron, se hizo eco de este mensaje, al afirmar que Europa debe «preferir el respeto al acoso» y defender el Estado de derecho frente a la coacción económica y política. Su rechazo a los aranceles y la presión territorial como herramientas de negociación subraya por qué Europa está acelerando los esfuerzos para proteger cadenas de suministro estratégicas y capacidades industriales. Para la renta variable europea, esto se traduce en un respaldo político sostenido a plataformas de defensa, infraestructuras energéticas, inversión en redes eléctricas y fabricación avanzada, todos ellos sectores intensivos en capital, vinculados a activos reales y con elevadas barreras de entrada.
Trump: catalizador para la independencia estratégica europea
Las declaraciones del presidente Donald Trump en Davos reforzaron los riesgos de la dependencia excesiva de socios externos y subrayaron el interés de la actual Administración estadounidense en la soberanía económica y la diplomacia transaccional. En el Foro Económico Mundial (FEM), Trump argumentó que muchas economías occidentales eran «irreconocibles… en un sentido muy negativo», sugiriendo que años de políticas convencionales habían debilitado a socios clave.
Detrás de los titulares, el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, hablando en nombre de la administración, expresó esta postura en términos muy claros. En su discurso en Davos, Lutnick declaró que «la globalización ha fallado a Occidente y a los Estados Unidos de América», argumentando que los enfoques del pasado, que externalizaron la producción y dieron prioridad a la mano de obra barata, han vaciado la industria nacional y dejado atrás a los trabajadores.
En cuanto a la renta variable europea, creemos firmemente que este entorno favorece a las compañías alineadas con la demanda nacional y regional, en particular aquellas que suministran a los gobiernos e infraestructuras críticas, en lugar de depender exclusivamente de los flujos del comercio global. Creemos que el sector aeroespacial y de defensa encaja plenamente en esta tendencia, beneficiándose del aumento de los presupuestos de defensa europeos y de ciclos de contratación a largo plazo, en gran medida aislados de la volatilidad económica a corto plazo.
Carney: El entorno actual es una «ruptura, no una transición»
El primer ministro canadiense, Mark Carney, articuló posiblemente el marco más directo para los inversores en renta variable, al describir el entorno actual como una «ruptura, no una transición», en la que las cadenas de suministro, las finanzas y el comercio se utilizan cada vez más como armas. Su advertencia de que «si no estás en la mesa, estás en el menú» subraya la necesidad imperiosa de que Europa construya escala y resiliencia en sectores estratégicos.
En lo que respecta a los mercados de renta variable europeos, esto refuerza nuestra opinión de que los activos reales y las industrias estratégicas deberían cotizar con una prima estructural de valoración: los sistemas de defensa, las redes energéticas, la automatización industrial y las tecnologías críticas ya no son opcionales, sino esenciales. Estos sectores se benefician de la visibilidad de la demanda, el apoyo político y el poder de fijación de precios, atributos cada vez más escasos en una economía global fragmentada.
Conclusión
Creemos que Davos 2026 no introdujo una nueva narrativa, sino que amplificó una ya existente. En los próximos años, la relevancia de Europa en un mundo fracturado puede depender menos del poder blando y más de su capacidad para desplegar capital en la industria y en activos estratégicos. Para los inversores, creemos que esto refuerza los argumentos a favor de la renta variable europea con exposición al sector aeroespacial y defensa, infraestructuras energéticas y activos industriales reales, donde Europa sigue siendo competitiva a nivel mundial y cuenta con un sólido respaldo estructural.
En este contexto, los mercados bursátiles europeos no se están quedando atrás — se están remodelando.
En un nuevo escenario global en el que las verdades incómodas pueden exigir un poder duro, vemos cómo aparecen fuerzas seculares que impulsan a los campeones estratégicos europeos en industrias clave, lo que podría justificar una «prima soberana».
Tom O’Hara, Jamie Ross y David Barker gestionan las estrategias de renta variable europea en GAM Investments. Puede encontrar más información sobre el equipo y las estrategias de las que son responsables aquí.