La estrategia de Trump con Venezuela reafirma la impotencia geopolítica de Europa. Pero podría poner en valor las fortalezas de las compañías europeas.
14 de enero de 2026
Conclusiones
- La estrategia de Trump con respecto a Venezuela ha vuelto a poner de manifiesto la irrelevancia estratégica de Europa
- Refuerza la confirmación de una era de Poder Duro, Decisiones Difíciles y Activos Reales
- Para recuperar su posición geopolítica, Europa debe explotar sus escasas áreas de dominio en los sectores industrial, de equipos semiconductores y de activos reales
- Como inversores europeos, creemos que estas áreas del mercado pueden registrar un comportamiento sólido, respaldadas por un crecimiento plurianual, y merecen una «prima de soberanía»
Con el 2026 en sus primeros compases la audaz decisión del presidente Trump de capturar al presidente venezolano Maduro mediante una incursión de las fuerzas especiales de élite ha reafirmado la impotencia geopolítica de Europa. Europa no solo carece de la capacidad para llevar a cabo una operación de este tipo, sino que el éxito de la misma ha dado alas a la Administración Trump para actuar en Groenlandia, algo que Europa apenas está en condiciones de impedir. Por si esto no fuera suficiente en términos de humillación geopolítica, Europa sigue sin poder dictar el rumbo de las negociaciones entre Rusia y Ucrania y ha quedado en gran medida marginada en Oriente Medio.
Esta nueva realidad de poder duro, en la que las naciones más fuertes y con mayores recursos militares dirigen los asuntos del mundo, deja a Europa con una única opción clara: aumentar de forma significativa la inversión en su propia autonomía estratégica a través de la defensa y redefinir de manera profunda sus prioridades.
Europa debe aprovechar sus pocas áreas de liderazgo mundial genuino para labrarse su propio camino, en lugar de priorizar el denominado «poder blando» mediante la exportación de bienes y servicios como artículos de lujo, bebidas, automóviles y turismo. En los mercados bursátiles, creemos que las áreas de «poder duro» en las que Europa se puede apoyar se concentran en su sector industrial líder, tanto en aeroespacial y defensa, así como en bienes de capital, equipos semiconductores y activos tangibles como la energía y los metales. En esta nueva era dominada por el “poder duro”, estas áreas del mercado, a nuestro juicio, parecen especialmente atractivas, con sólidas perspectivas de crecimiento para los próximos años. Creemos que los activos «estratégicos» de Europa, aún infravalorados, comenzarán a cotizar con una «prima de soberanía» con el tiempo, generando oportunidades para los inversores europeos. Esta opinión sustenta nuestra sobreponderación en estas áreas dentro de nuestras estrategias de renta variable europea.
¿En qué sectores tiene Europa un liderazgo estratégico genuino?
Aeroespacial y defensa – la base de la autonomía estratégica
Si Europa pretende mantener alguna relevancia en términos de fuerza militar, el sector aeroespacial y de defensa ocupa un lugar central en su soberanía. Tras un periodo de sólidos resultados, este sector representa actualmente alrededor del 5 % del índice de referencia MSCI Europe ex-UK1.
A finales del año pasado, las acciones europeas del sector de defensa cayeron desde sus máximos de octubre en torno a un 25 %* hasta alcanzar un mínimo en noviembre, cuando el mercado comenzaba a descontar un alto el fuego en Ucrania. Desde los mínimos de diciembre, el sector de defensa ha repuntado con fuerza, con una subida cercana al 30 %*. Creemos que el sector tiene margen para alcanzar nuevos máximos, ya que los acontecimientos en Venezuela, el aumento de las tensiones entre EE. UU. y Rusia y la situación en torno a Groenlandia ponen de relieve la continua incertidumbre geopolítica.
Gráfico 1 : Índice Goldman Sachs European Defence
En materia de defensa, Europa reúne grandes capacidades en el ámbito terrestre, aéreo, naval y de guerra electrónica. BAE Systems constituye el pilar de la base industrial de defensa del Reino Unido, Rheinmetall se ha convertido en el principal productor europeo de munición y sistemas terrestres, Thales es líder en radares, ciberseguridad y guerra electrónica, y Leonardo sigue siendo una piedra angular de la aviación de combate y los sensores. Juntas, estas empresas constituyen la columna vertebral del rearme de Europa en un momento en que el gasto de la OTAN se está reajustando estructuralmente al alza. La consolidación sigue siendo difícil de alcanzar, aunque valoramos positivamente el memorando firmado entre Airbus, Thales y Leonardo para crear un nuevo campeón espacial europeo capaz de competir con Estados Unidos, siguiendo un modelo similar al del consorcio de misiles MBDA. Para más información, consulte nuestro blog «Forming a Pan-European Space Champion» (Construyendo un líder espacial paneuropeo) de finales de octubre.
En el sector aeroespacial civil, Airbus se ha convertido en el líder mundial, con una cartera de pedidos para una década y una cadena de suministro europea profundamente integrada. A su alrededor se sitúa un ecosistema de propulsión y lanzamiento de primera clase liderado por Safran, Rolls-Royce y MTU Aero Engines.
Gráfico 2: Rendimiento de Airbus frente a Boeing
Airbus ha superado a Boeing en aproximadamente un 147 % en los últimos cinco años desde la pandemia de COVID-19.*
Bienes de capital – electrificación, energía y potencia industrial
El segundo pilar del liderazgo europeo reside en los bienes de capital: la infraestructura de electrificación, automatización e ingeniería pesada. Estas industrias representan alrededor del 8 %* del índice de referencia europeo. Siemens, Schneider Electric y ABB dominan la distribución de energía y la automatización industrial a nivel mundial. Estas tecnologías son clave para la seguridad energética, la relocalización y la expansión de la industria de defensa. Prysmian, el mayor fabricante de cables del mundo es ahora un actor estratégicamente crítico para la expansión de las redes eléctricas y la energía eólica marina.
La capitalización bursátil del mercado europeo de la electrificación es superior a la de las grandes empresas estadounidenses.
Siemens Energy se ha convertido en el integrador de sistemas europeo en turbinas de gas e infraestructura de redes, mientras que gigantes industriales como Atlas Copco, Sandvik, Epiroc y Alstom dominan la maquinaria de alta precisión, los equipos mineros y el material rodante. Estas empresas proporcionan la capacidad industrial necesaria para que Europa se rearme, se reconstruya y se reindustrialice.
Semiconductores – control de los puntos críticos
Aunque Europa carece de plantas de fabricación de vanguardia, controla los puntos críticos más valiosos de la cadena de suministro mundial de semiconductores. ASML es la empresa tecnológica más importante del mundo desde el punto de vista estratégico, con el monopolio de la litografía EUV, un equipo sin el cual no se pueden fabricar chips avanzados de inteligencia artificial o defensa. ASM y BESI dominan las etapas clave de deposición y empaquetado avanzado.
Infineon se ha convertido en el líder mundial de semiconductores de potencia, críticos para los vehículos eléctricos, los centros de datos, la electrificación y la defensa. Adicionalmente ha cerrado un acuerdo estratégico con Nvidia para desarrollar en la infraestructura de IA de próxima generación. STMicroelectronics y NXP sostienen la base europea de chips automovilísticos e industriales, mientras que ARM sigue siendo la arquitectura de CPU dominante a nivel mundial. En un mundo en el que los chips son activos de seguridad nacional, la propiedad europea de las herramientas, la propiedad intelectual y la electrónica de potencia proporciona una ventaja estratégica razonable.
Activos reales – energía, materiales e infraestructura
Europa también mantiene una ventaja estratégica en materia de energía, materiales e infraestructuras. Sus grandes empresas energéticas integradas —TotalEnergies, Shell y BP— siguen siendo operadores competitivos a nivel mundial, ahora reposicionados como líderes en seguridad energética y transición. Las redes eléctricas operadas por empresas como National Grid en el Reino Unido y E.ON en Alemania se están convirtiendo en activos estratégicos a medida que Europa acelera la inversión en infraestructuras, interconexión y defensa.
En el ámbito de los materiales, Europa está renacionalizando explícitamente su competitividad industrial a través de políticas, con el acero en el centro de su agenda estratégica. El acero no es una materia prima cíclica, sino un bien fundamental para la defensa, las infraestructuras, los sistemas energéticos y la maquinaria industrial. Mediante una combinación de cuotas de importación, medidas de salvaguardia y el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), Europa está imponiendo una barrera arancelaria efectiva en torno a su mercado de acero, revirtiendo décadas de competencia desleal por parte de los productores subvencionados de China, Turquía y Rusia, y restaurando estructuralmente el poder de fijación de precios de los productores nacionales. EUROFER prevé que las importaciones europeas de acero caigan alrededor de un 40 %2 en cuanto comience a surtir efecto la introducción de las cuotas, lo que supondrá un importante impulso para la industria siderúrgica europea.
Gráfico 3: Importaciones europeas de acero acabado
El CBAM también se está utilizando para proteger industrias de importancia estratégica, como el cemento y los fertilizantes, y podría ampliarse a los productos químicos.
Pilares futuros – productos químicos y automóviles
Europa está ampliando ahora la protección a otras industrias estratégicas, en particular la química y la automovilística. Anteriormente considerados sectores exportadores cíclicos, ambas se están redefiniendo como capacidades soberanas vinculadas a la defensa, las baterías, los semiconductores y la seguridad energética. La investigación de la UE sobre las subvenciones a los vehículos eléctricos, la ampliación del CBAM y las ayudas estatales en virtud de la Ley de Industria Cero Emisiones apuntan a un modelo industrial explícitamente más proteccionista. En nuestra opinión, empresas como BASF, Solvay, Volkswagen, Mercedes-Benz, BMW y Stellantis se beneficiarán de la aplicación por parte de Europa de aranceles, subvenciones y requisitos de contenido nacional para proteger la base industrial europea.
Tom O’Hara, Jamie Ross y David Barker gestionan las estrategias de renta variable europea en GAM Investments. Puede encontrar más información sobre el equipo y las estrategias de las que se encargan aquí.
* Bloomberg, enero de 2026
1https://www.hl.co.uk/shares/shares-search-results/i/ishares-msci-europe-ex-uk-ucits-etf-dist
2https://www.eurofer.eu/issues/trade/eu-steel-safeguards
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