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El Azucar Y La Sal De Los Que Ganan Dinero A Vencimiento En Renta Fija

Algo no siempre conocido, aunque a algunos les resulte cansino, es que hoy en día la renta fija tradicional ni renta ni es fija.

14 de octubre de 2019

Sólo la magia financiera de los Bancos Centrales hace que un activo diseñado y creado para perder, como son las emisiones de deuda con tipos negativos, pueda ser el activo más rentable en lo que va de año. El cupón está en peligro de extinción, la inflación es el monstruo que devora cualquier amago de brotes verdes en nuestro poder adquisitivo, y la deuda emergente es de las pocas reservas naturales en la biosfera para generar rentas recurrentes. Por ello, y no por antojo, conviene conocer sus tipologías y empezar a considerarlo un activo central en nuestros guisos financieros.

La afición a las metonimias, a confundir el todo por la parte, lleva a muchos inversores a pensar que la única diferencia que hay entre la Renta fija Emergente en Divisa Local, y la que se distribuye en dólares o euros conocida como Hard Currency, es el riesgo divisa. Este error es tan grave como confundir el azúcar y la sal cuando te levantas temprano y te preparas un café rápido. Tener el mismo nombre o el mimo color, obviamente no implica tener el mismo sabor.

La deuda emergente en Hard Currency es como el azúcar. Su aparente baja volatilidad fruto de la ausencia de riesgo divisa, y el atractivo cupón, la hacen muy tentadora para todos los paladares amantes de lo dulzón. Ahora bien, nuestra silueta y el páncreas, tienen que estar preparados para digerir una inversión centrada en los países con peor calidad crediticia del universo de las economías emergentes. Una parte importante de los productos más rentables de esta categoría, viene condicionada por el comportamiento que tenga la solvencia de naciones como Venezuela, Argentina, Rusia y Ucrania. Y otra parte fundamental se cocina a partir de la duración del activo. Por lo tanto, son inversiones con alta sensibilidad al movimiento de los tipos de interés a 10 años en US, que se benefician de momentos de crecimientos moderados y de bajadas de tasas de interés. Si se respira crisis en estas economías, se sufre porque se dispara la morosidad de los países más vulnerables. Y si por el contario los crecimientos ponen rumbo norte, toca perder dinero por el efecto de las subidas de los tipos interés. Además es un activo que está fundamentalmente en manos de gestores internacionales, con lo que cuando vienen mal dadas, la liquidez puede caer bruscamente y afectar gravemente al precio al que se pueden vender posiciones.

No hay nada más delicado al invertir en Hard Currency que hacerlo a corto plazo y sin duración, pensado que así reducimos el riesgo. Es como pensar que un donut azucarado, relleno de dulce de leche, no engorda porque te lo comas a poquitos. Cuando un país se mete en un lío los tipos de interés a corto se van al cielo automáticamente, ya sea por lo difícil que es lograr financiación en poco tiempo cuando acabas de liarla, o porque los políticos intenten que no se especule con la divisa en apuros. Las curvas se invierten, la iliquidez se dispara y es entonces uno echa de menos las bondades de tener muy cerca a los amigos del movimiento slow cuando degustas un plato financiero con duración.

Cuando te fías de un país, cuando crees en su potencial de crecimiento, y no temes que sus gobernantes entren a devaluaciones competitivas que hagan que te devuelvan únicamente la mitad de los dólares o euros que les prestaste, entonces aceptas cederles tu capital comprando deuda emergente en la divisa local del país. Cierto que cuando sufres por primera vez la volatilidad de sus monedas, es parecido al día que pruebas ese café con leche al que le acabas de volcar la cucharilla llena de sal. Agradable no es, pero no por ello dejas de cocinar con sal. Por sanísimo que sea, es una tristeza. Como potencia el sabor de un plato una pizca de sal, es igual al cupón que recibes por invertir en deuda emergente local más el recorrido que pueda tener la divisa. Es un plato que sienta muy bien porque los ingredientes son los bonos de los países emergentes emergente de más alta calidad crediticia (Investment Grade), los cuales tienen muy bajos o nulos niveles de impago. Los productos de renta fija emergente local es una apuesta por el crecimiento, por la alegría, por lo más sabroso de la renta fija en el largo plazo. Por muy de moda que estén las ensaladas de brotes de soja, hay que ser muy rarito para irte de fin de semana a probar una.

La nueva cocina financiera ha descubierto que combinar deuda emergente en divisa local, comprando la cocinas con coberturas en dólar canadiense o australiano, logras reducciones de tres cuartas partes los efectos perjudiciales de la sal en la tensión arterial de los inversores conservadores y mantienes casi todo el sabor o potencial de rentabilidad. Es un plato aquellos que gustan de las sugerencias gastronómicas del chef, pero que hoy merece mucho la pena probar en estos tiempos que corren.

“Virgencita, virgencita que me quede como estoy”, es el mantra que subyace a los fondos más agresivos de renta fija Hard Currency. Y, “el que bien te quiere te hará llora”, es el que va de la mano del equivalente en Divisa Local. La decisión entre uno y otro depende fundamentalmente de la fortaleza de lo que haga el dólar. Algo tan difícil de predecir como para mí como elegir entre cochinillo asado de Arévalo o las Trufes de Jour de chocolate suizo. Ambos activos son el Yin y el Yang de la cocina, el “Long Vol” vs. el “Short Vol”, el azúcar y la sal. No se queden sin prostre, ni vivan esperando poder tomar uno a cambio de alimentarse sólo de ensaladas de brotes de soja . La virtud está como siempre en la diversidad y en la cantidad.

Buen provecho financiero y #BelieveInDiversity.


Juan Ramón Caridad, CAIA, MFIA
Managing Director y Head Iberia & Latin America & Director del Master de Finanzas MFI

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